Hay personas a las que nos causa un placer indescriptible encontrarnos con un lienzo en blanco, con un espacio vacío. Una hoja en blanco representa potencial absoluto, a llenar de colores, ideas, conceptos, imágenes y objetos, es como sembrar un campo fértil en que la cosecha se materializa desde nuestra imaginación. La primera vez que me vi forzado a enfrentarme al vacío interior, fue aterradora. Aquel que alguna vez describí como un infinito espacio, sin dimensiones, ni colores, ni formas ni dirección, en que la abstracción de su propia naturaleza, confronta la propia imagen perceptual de nuestra existencia como la reconocemos, pues la única manera de afrontarla, es dejar atrás los conceptos aprendidos y liberarse de paradigmas que nos amarran a esta única representación de la realidad, la fractura del ego, si bien, probablemente necesaria, no es una experiencia afable. Lo sé, puedo leer estas lineas en voz alta, sé como suena, pero tiene sentido una vez que lo has vist...
A ride inside of the author's messed up head.