Siguieron caminando por unos minutos, sin embargo, el tiempo no se movió, quizá por primera vez en la historia del universo los átomos que existían en ese espacio decidieron tomar un descanso. Tal vez, en esos instantes, casualmente se produjo un paralelismo cósmico, que obligo a la materia a unirse con su contraparte, formando una paradoja en la que el tiempo como lo conocemos, fue absorbido por un pequeño agujero que se manifestó espontáneamente. Así, mientras la separación dimensional convergía en un todo y las leyes de la física se reordenaban dando paso a una nueva existencia espacio-temporal, ellos dos, solo se limitaron a caminar en silencio. ¿Sigues molesto? – preguntó dubitativo el pequeño unicornio. No, solo necesitaba unos momentos para asimilarlo todo. – dijo él. Ya veo. ¿Y ahora a donde vamos? – preguntó el unicornio. Al mismo lugar de siempre. No te preocupes, solo tome una ruta panorámica, no esperaba que hubiera mal clima. Pero quería hacerlo. – respondió....