Miró por la ventana, dándose cuenta que el amanecer estaba próximo. A lo lejos se dibujaban las siluetas difuminadas de la ciudad, medidas en tonalidades de gris, indistinguibles las unas de las otras. En el fondo, los esbozos sonoros de un mundo que despertaba ignoto a su presencia. Una noche más, pensó. Las sabanas blancas de raso se envolvían en sus pies como no queriendo soltar, aferrándose a un sueño que en segundos fenecía, desgarrándose cual la rama de un tronco que jamás pensó seria trozada, azotada por un relámpago, débil, languideciendo electrificada por fuerzas que desconocía y finalmente sucumbiendo a los suelos elementales que la vieron nacer. Ese sueño, ahora se desvanecía como todos los anteriores, dejando únicamente los vestigios tenues en la memoria de esa noche y que como todas las noches quedaría atrás. Súbitamente se levanto, forzando al estupor a abandonarlo de tajo, fastidiado y con la garganta seca. El piso estaba frio, eran mediados de enero, aun s...
A ride inside of the author's messed up head.