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Mostrando las entradas de enero, 2011

Sueños

Miró por la ventana, dándose cuenta que el amanecer estaba próximo. A lo lejos se dibujaban las siluetas difuminadas de la ciudad, medidas en tonalidades de gris, indistinguibles las unas de las otras. En el fondo, los esbozos sonoros de un mundo que despertaba ignoto a su presencia. Una noche más, pensó. Las sabanas blancas de raso se envolvían en sus pies como no queriendo soltar, aferrándose a un sueño que en segundos fenecía, desgarrándose cual la rama de un tronco que jamás pensó seria trozada, azotada por un relámpago, débil, languideciendo electrificada por fuerzas que desconocía y finalmente sucumbiendo a los suelos elementales que la vieron nacer. Ese sueño, ahora se desvanecía como todos los anteriores, dejando únicamente los vestigios tenues en la memoria de esa noche y que como todas las noches quedaría atrás. Súbitamente se levanto, forzando al estupor a abandonarlo de tajo, fastidiado y con la garganta seca. El piso estaba frio, eran mediados de enero, aun s...

Turbo - Pt. 1

Las luces de la ciudad titilaban con un singular ritmo que nunca antes había visto, como si en su intermitencia marcaran los ritmos de una canción que solo ellas y yo conocíamos. Se intercalaban con un obscuro paisaje montañoso, opaco y distante, que formaba hondonadas en una perfecta sincronía entre luz y sombra, como parábolas tridimensionales que vibraban a la par con mis pupilas. El ritmo seguía creciendo, haciéndose cada vez más presente, proyectándose como un holograma que atravesaba la extensión kilométrica que existía entre su origen y la base de mi hipotálamo, introduciéndose impías en la habitación y trasladándose a una posición vertical que me permitía casi tocarlas. ¿Estás bien? – interrumpió su voz, seguida de el choque de peces que entre sí, salpicaban pequeñas chispas de sonido a mis espaldas. Me desplomé, escuchando los toques eléctricos que el agua generaba en mis hombros. Una bóveda se abría a lo lejos, extendiéndose como un paramo desierto en el que solo...

Dias de Lluvia.

Atel abrió los ojos. Habían pasado 11 días desde la última incursión de los Blotagh en la sección en la que nos encontrábamos, sin embargo aun se respiraba en el ambiente el olor azufroso de las bombas GB2: cuando entraron por las cúpulas superiores de la ciudad, no hubo mucho tiempo antes de que los habitantes empezaran a caer, casi nadie pudo refugiarse; En aquella sección, la que estaba en construcción, algunos trabajadores seguramente sigan atrapados, pero no tengo intenciones de atravesar la zona central, demasiados centinelas están durmientes. -Atel, ¿Estás bien?- -¿Puedes hablar?- - No, está bien no te esfuerces demasiado, vuelve a dormir, todavía no cae la lluvia. No sé si vaya a recuperarse, las heridas superficiales ya sanaron, pero creo que demasiado plasma se quedo en su cuerpo… Si tan solo tuviera un extractor. Pero las centrales de salud colapsaron a los 3 días de la incursión primaria, demasiados heridos… Los pocos esculapistas que sobrevivieron a la pri...