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Mostrando las entradas de 2011

Tu ne me manquera pas...

Il ya longtemps que je n'ai pas pleuré . mais quelquefois je me souviens ce qui est le sentiment , et j'ai décidé de l'oublier comme d'habitude . Pourquoi ? est simple , il est plus facile de prétendre , d'oublier , d'inventer un nouveau sentiment de bonheur et de positivité . Non , je n'ai pas appris à mensonge adéquatement . La seule bonne chose c'est que quand je réalise à quel point je parviens à oublier , tricher et prétendre , je ris et je décide qu'il est temps pour regarder en arrière avec un nouveau visage . En sachant que tout ce qui s'est passé à m'a mis là où je suis actuellement . Voilà pour lesquelles je continue , je souhaitez , ce désir , je cours, tous les jours , je cours .

Ausencias

-¿Estas escuchándome ? Ah, si... Solo me perdí un momento, miraba las hojas del libro pasar... Suavemente sintiendo las y emas de mis dedos postrarse de manera gentil sobre el canto seco de la amarillienta hoja que sin intención propia, se marchaba hacia el olvido. Es triste, puesto que realmente no me tome el tiempo de leer su contenido. Tampoco de esta, o de esta otra... ¿lo ves?. Me pregunto que quería decirme, digo, quizá alguien la puso en ese lugar por una razón en particular. Es muy probable que en algún lugar muy parecido a este, hace mucho tiempo, pero tal vez a esta misma temperatura; No lo creo, el ambiente es muy húmedo , tendría que haber sido mas frió , mas seco, algo que emanara ese sentimiento de soledad. Ya sabes a lo que me refiero. Ese ambiente que matiza cada inhalación, cada suspiro, el aire que recorre cada centímetro de tu traquea, punzando como agujas a su paso, descendiendo ávidamente hacia los pulmones, y atacándolos , desgarrando con saña, sabiendo ...

Tiempo.

Quisiera tener mas tiempo para escribir, a veces es como si... Oh lo siento, no tengo tiempo. Bueno si me apresuro estoy seguro de que podre escribir un par de lineas màs, es solo cuestiòn de organiz... Adiòs

Sueños IV.

Siguieron caminando por unos minutos, sin embargo, el tiempo no se movió, quizá por primera vez en la historia del universo los átomos que existían en ese espacio decidieron tomar un descanso. Tal vez, en esos instantes, casualmente se produjo un paralelismo cósmico, que obligo a la materia a unirse con su contraparte, formando una paradoja en la que el tiempo como lo conocemos, fue absorbido por un pequeño agujero que se manifestó espontáneamente. Así, mientras la separación dimensional convergía en un todo y las leyes de la física se reordenaban dando paso a una nueva existencia espacio-temporal, ellos dos, solo se limitaron a caminar en silencio. ¿Sigues molesto? – preguntó dubitativo el pequeño unicornio. No, solo necesitaba unos momentos para asimilarlo todo. – dijo él. Ya veo. ¿Y ahora a donde vamos? – preguntó el unicornio. Al mismo lugar de siempre. No te preocupes, solo tome una ruta panorámica, no esperaba que hubiera mal clima. Pero quería hacerlo. – respondió....

Sueños III

- Tarde, ¿no es así? Desde cuando puedes pensar en que el tiempo es importante. - Claro que es importante, crees que puedo pasar tranquilo dejándolo que se vaya. No. La luz del semáforo, se puso en verde. Indicando que debía de seguir en marcha, pero por alguna razón, él se quedo pasmado, detenido en una fracción de tiempo indefinido en el que pudo aprecia toda la constitución de aquel segundo. - Tienes razón, siempre la has tenido. - Lo sé, pero es difícil hacer que me escuches. - Siempre te escucho, solo que decidí ignorarte. Sabes que no es en mal afán, pero me atemoriza demasiado tu presencia. - Debiste alejarte del espejo entonces. Muy en el fondo siempre has sabido lo que existe del otro lado, siempre has querido estar ahí, pero de alguna manera has encontrado maneras para aferrarte. - Solo intento aferrarme a la realidad. ¿Qué hay de malo en eso? - Nada. Pero qué hay de real en todo esto. Las fragancias, las texturas, los colores, ¿los sentimientos? - Si,...

Sueños II

Fue en ese momento que se dio cuenta de lo que sucedía. Eran sueños, solo eso. Recurrentes y eternos placeres somnolientos, que se refutaban a sí mismos una y otra vez a cada florecer del alba, esperando desvanecerse en un mar de obscuridad, ansiando no hacerse presentes en ese día que comenzaba como cualquier otro. Tomo la toalla que se encontraba al lado del espejo y seco su rostro, llevándose consigo todos aquellos rastros de una pesada noche, que como el agua, descendía en círculos hasta desaparecer. Se adelanto por el pasillo hacia la cocina, y abrió el refrigerador para sacar un envase de leche. Bebiendo de él, se dio cuenta que ya debía haberse hecho un poco tarde así que se apresuro a alistarse para salir. Eran las 7:15 y en las calles, el sonido de despertares había sido remplazado por un pitido de autos que seguramente estarían atascados en el tráfico de la mañana. Tomo sus llaves y su cartera, abrió la puerta del departamento y salió hacia el pasillo cerr...

Sueños

Miró por la ventana, dándose cuenta que el amanecer estaba próximo. A lo lejos se dibujaban las siluetas difuminadas de la ciudad, medidas en tonalidades de gris, indistinguibles las unas de las otras. En el fondo, los esbozos sonoros de un mundo que despertaba ignoto a su presencia. Una noche más, pensó. Las sabanas blancas de raso se envolvían en sus pies como no queriendo soltar, aferrándose a un sueño que en segundos fenecía, desgarrándose cual la rama de un tronco que jamás pensó seria trozada, azotada por un relámpago, débil, languideciendo electrificada por fuerzas que desconocía y finalmente sucumbiendo a los suelos elementales que la vieron nacer. Ese sueño, ahora se desvanecía como todos los anteriores, dejando únicamente los vestigios tenues en la memoria de esa noche y que como todas las noches quedaría atrás. Súbitamente se levanto, forzando al estupor a abandonarlo de tajo, fastidiado y con la garganta seca. El piso estaba frio, eran mediados de enero, aun s...

Turbo - Pt. 1

Las luces de la ciudad titilaban con un singular ritmo que nunca antes había visto, como si en su intermitencia marcaran los ritmos de una canción que solo ellas y yo conocíamos. Se intercalaban con un obscuro paisaje montañoso, opaco y distante, que formaba hondonadas en una perfecta sincronía entre luz y sombra, como parábolas tridimensionales que vibraban a la par con mis pupilas. El ritmo seguía creciendo, haciéndose cada vez más presente, proyectándose como un holograma que atravesaba la extensión kilométrica que existía entre su origen y la base de mi hipotálamo, introduciéndose impías en la habitación y trasladándose a una posición vertical que me permitía casi tocarlas. ¿Estás bien? – interrumpió su voz, seguida de el choque de peces que entre sí, salpicaban pequeñas chispas de sonido a mis espaldas. Me desplomé, escuchando los toques eléctricos que el agua generaba en mis hombros. Una bóveda se abría a lo lejos, extendiéndose como un paramo desierto en el que solo...