El día en que visite el Museo del Carmen ( Un antiguo convento situado en San Ángel), iba con una alegría no muy común. Ya me habían contado de lo supuestamente aterrador que podía ser el museo para algunas personas. Pero para mi era simplemente ignorancia, un legado histórico y cultural era lo que yo veía. Siempre me gustó la historia, la arquitectura antigua y con cierto morbo me era fascinante el hecho de que hubieran cuerpos momificados. Ese día apenas alcancé a llegar al diez para las seis, poco antes de que cerraran el museo. Extrañamente, el día se estaba acabando pronto y la oscuridad estaba cubriendo todo, esperaba no lloviera pero al fin poco me interesó eso, pues no tenía nada más pendiente qué hacer. Podía estar un buen rato admirando el museo. Al entrar, noté lo poco iluminado que estaba el lugar. Alcancé a distinguir a una persona acercándose hacia mi. Poco a poco fui distinguiendo la expresión de miedo y nerviosismo en su rostro. Se alcanzaba a ver el sudor frío que le ...
A ride inside of the author's messed up head.